Vivir el presente

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h.koppdelaney

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¿Has llegado a darte cuenta de la vital importancia de estar más a menudo en el presente?

Las personas revivimos una y otra vez experiencias del pasado que ya no nos sirven para nada y aunque podríamos encontrarnos en un buen momento presente, viviendo algo agradable o interesante, los recuerdos de aquello que ya vivimos antes nos impiden concentrarnos en lo que está ocurriendo ahora, el presente.

Desafortunadamente, nuestros hábitos en la forma de pensar nos dificultan disfrutar del presente. Pasamos mucho tiempo reviviendo situaciones del pasado o creando otras que todavía no han ocurrido. Sin embargo, esas situaciones no existen como tales, o bien porque ya pasaron y han dejado de ser reales o bien porque todavía no se han producido (y no sabemos si se producirán).

Con nuestros pensamientos nos movemos con gran facilidad para revivir situaciones pasadas, o bien creamos aquello que imaginamos de acuerdo a lo que sentimos en ese momento.

Cuando nos sentimos mal por algo que nos ocurrió en el pasado, bien se trate de algo reciente o algo de hace ya mucho tiempo, sin ser conscientes de ello, nos desplazamos a nuestro pasado para revivir aquello que ya ocurrió. Es decir, no hacemos más que traer esos recuerdos al presente, con lo cual esa experiencia que no corresponde al presente y ahora no tendríamos que vivirla, la implantamos aquí y dejamos que sea esta última la que adquiera poder y pueda reemplazar a la auténtica, lo que está ocurriendo realmente.

Quiero decir que en todo momento hay un presente real que tiene que ver con lo que está ocurriendo en ese instante, pero también se inserta un presente ilusorio: lo que imaginamos o recordamos. Lo malo es que, precisamente, este segundo presente, el ilusorio, es el que adquiere mayor poder. Pasamos la mayor parte del tiempo viviendo en algo ficticio.

Esto adquiere mayor gravedad cuando esa realidad ilusoria sólo nos conduce a una serie de pesadillas que vivimos con gran realismo. Tanto que acabamos proyectándolas en nuestra realidad; es decir, creándolas.

Recordemos las innumerables ocasiones en que a pesar de encontrarnos en un ambiente agradable y disfrutar del lugar o de la compañía de las otras personas, nuestros pensamientos nos llevaron a ciertas preocupaciones que no correspondían a ese momento.

Si tenemos en cuenta que creamos nuestras experiencias desde el presente, debemos hacer especial hincapié en lo que vivimos en cada momento. Aunque nuestra mente racional, a través de nuestros pensamientos, nos haga salir una y otra vez del presente real, debemos ser más conscientes de esas partidas en las que nos perdemos tantas veces. Con ello aprendemos a regresar lo antes posible.

Si fuéramos capaces de poner la atención en el presente, viviríamos mucho más tranquilos, aprovecharíamos más cada instante de nuestra vida y seríamos mucho más competentes en lo que hiciéramos en ese momento.

Algo que nos puede ayudar es aprender a aquietar nuestra mente y focalizar nuestra atención únicamente en lo que estamos viviendo en ese preciso momento. A través de esa quietud podemos vivir de una forma más plena cada momento de nuestra vida.

Por Pepa Kern

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