¿Cómo puedo certificarme como Coach por la AEPNL?

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Practitioner en PNL.

Es el primer nivel de formación en PNL. En él se adquieren los conocimientos teóricos y la experiencia práctica y vivencial para poder comprender y utilizar la metodología de la PNL en las áreas de las conductas y habilidades humanas en general. Deberá tener una duración no inferior a 90 horas lectivas.

 

Modalidad A. Inicio 17 de octubre
90h de formación
Martes de 19h a 21’30h (4 al mes).
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Modalidad B. Inicio 18 de octubre
90h de formación
Miércoles de 19h a 21’30h (4 al mes).
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Modalidad C. Inicio 10 de noviembre
90h de formación
Viernes de 16’30h a 21’30h (2 al mes).
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Máster en Coaching con PNL.

Este curso integra las aportaciones del Coaching y de la PNL para aplicarlas a la facilitación de procesos de coaching personal, ejecutivo o corporativo, orientados a alcanzar los cambios deseados por el cliente. El curso permite conocer y practicar las principales competencias de un PNL-Coach, así como toda una serie de actitudes y herramientas claves para el ejercicio profesional del Coaching. Esta formación está dirigida especialmente a profesionales que deseen actuar como Coach y también a toda persona (directivos, formadores, asesores, consultores, psicólogos, terapeutas, educadores, asistentes sociales, médicos, ATS, padres, …) orientada a la facilitación e implementación de cambios. Deberá tener una duración no inferior a 90 horas lectivas.

Inicio 27 de octubre 2017

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Coach Certificado.

Cuando un asociado ha finalizado su formación en Practitioner y Master en Coaching con PNL, puede acceder a su acreditación como Coach Certificado por la AEPNL, una vez cumplidos los requisitos correspondientes, y figurar en el Registro de Coaches Certificados de la web de la AEPNL.

Proceso de certificación Coach

 

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“La bondad es la base de la felicidad y la salud”

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Chökyi Nyima Rimpoché, monje y maestro de budismo tibetano en Nepal.
Tengo 64 años. Nací en una aldea de Tíbet y vivo en Nepal. Soy monje budista y coordino siete monasterios. Soy célibe. ¿ Política? Si el gobernante fuese bondadoso, no cometería injusticias. ¿ Dios? El salvador eres tú, está en ti. China fue budista en el pasado y volverá a ser budista.
Qué tal por Nepal?

Recuperándonos del terremoto, ayudando a la gente.

¿Los monjes ayudan?

Tras el terremoto, ordené abrir las puertas de mis monasterios.

¿Sus monasterios?

Coordino siete monasterios de budismo tibetano en Nepal, en los que formamos ahora mismo a unos 300 estudiantes, meditadores, futuros monjes…

Abrió las puertas, dice.

Les dije a mis monjes y monjas que abriesen a todo el mundo nuestras cocinas, nuestros baños, nuestros dormitorios, y montamos hospitales de campaña…

La gente ahora debe de venerarlos…

Es lo que debíamos hacer. Conseguí montar casas para 30 familias en una aldea remota, y luego vino el presidente de Nepal a apuntarse la medalla, ja ja…

Los políticos son así.

La única política justa será la basada en la bondad. Un político bondadoso, que ame al otro, jamás será injusto ni corrupto.

¿Esto enseña en sus monasterios?

Sí. Hablé hace poco con mi exalum-no Jon Kabat-Zinn, que se basó en la meditación budista para crear el mindfulness…

La conciencia o atención plena.

Le dije: si la atención plena se emplea hoy para ganar competiciones deportivas, disparar mejor, producir más beneficios…, ¿no es malbaratarla?

¿Qué dijo Kabat-Zinn?

Que se planteaba lo mismo, pero que el éxito del mindfulness ya se le había escapado de las manos, que ya no podía controlarlo.

¿Y qué le dijo usted?

Más que mindfulness (conciencia plena), toca enseñar kindfulness: bondad plena.

¿Bondad plena?

La bondad es la base de todo. Voy a decirle algo muy útil para vivir más sabiamente…

Le escucho.

Primero, calma: sin calma, no hay claridad mental ni bondad.

Calma.

Y sin bondad, no hay felicidad ni salud.

Bondad.

Y la bondad consiste en querer lo mejor para el otro, regocijarte de sus éxitos y felicidad.

Por aquí somos bastante envidiosillos…

No seréis felices, pues. Voy a recordarte las tres causas de la infelicidad…

A ver.

Una, no apreciar lo que tienes. Dos, llevarte mal con otro. Tres, envidiar el éxito de otro.

Entonces, para ser feliz…

Alégrate de lo que tienes, sea lo que sea. Pide disculpas y reconcíliate. Y regocíjate del éxito de los demás.

¿Así seré feliz?

Claro, verás que la felicidad se multiplica en ti. ¿O prefieres vivir enojado, tenso, enfermo? Es que la felicidad procura salud.

¿Están los nepalíes mejor predispuestos para la felicidad que yo?

Son muy espirituales… Le daba una manta a uno… ¡y se preocupaba de si la tenía también su vecino! He visto cómo se ensancha su corazón en los momentos duros. Todo lo comparten. ¡Qué lección me han dado!

Y eso que usted es monje budista…

Cada año imparto clases a Richard Gere, Daniel Goleman, Cher…, y les digo esto: sin bondad no hay nada bueno ni valioso, ni familia, ni sociedad, ni mundo.

¿Qué les enseñaría a los jóvenes occidentales?

Que todos somos valiosos por igual, tengamos lo que tengamos. Y aprended a estar satisfechos y contentos, sea lo que sea lo que tengáis. Y respetaos a vosotros mismos.

¿Cómo era usted de joven?

Arrogante, mi madre me enseñó humildad.

¿Cómo es eso?

De muy niño fui elegido como reencarnación de un lama, en mi Tíbet natal, y a los ocho años yo era un monje tratado como un semidiós. Pero mi amada madre me tomaba de la mano y me susurraba: “Hijo, no vayas a creerte que eres más que nadie”.

Buena lección.

Otra fue la invasión china, que nos obligó a los monjes a huir entre disparos, templos incendiados, persecuciones…

¿Lo da por bien empleado?

Aprendí que nunca estás arriba para siempre ni abajo para siempre. Sufrimos mucho, sin dinero, sin comida, sin papeles, atravesando montañas, mis padres y yo… Y nos instalamos en Nepal.

¿Por qué Nepal?

Sabíamos que había lugares sagrados importantes, y queríamos preservar ahí el budismo tibetano, ya que en Tíbet se perdía…

¿Y lo ha conseguido?

Sí: enseño budismo tibetano en monasterios nepalíes.

¿Y cómo está el budismo en Tíbet?

Mejorando. Y cada día hay más chinos atraídos por el budismo: China fue budista en el pasado, y volverá a serlo en el futuro.

Qué paradoja: quisieron conquistarles y acabarán conquistados.

A China la salvará el budismo. Es un país con tantos desequilibrios, personas muy ricas y muy pobres, unas instruidas y otras analfabetas…, que sólo el budismo podrá insuflarle el equilibrio necesario para sobrevivir.

Fuente: La contra

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“Curo más con el amor que con los fármacos” Jordi Domingo

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Un hombre bueno
Creó el servicio de psiquiatría del hospital Generalde Catalunya y el delCentro Médico Delfos. Es psiquiatra del Cottolengoy especialista en acompa-ñamiento a la muerte.En la Fundación Nepp (fundacionepp.org), que él preside y abierta a quien quiera colaborar, ayudan a integrar el trastorno mental en España con diferentes programas. Han trabajado y trabajan (creando hospitales, orfanatos, dando apoyo farmacológico, formación médica…) en Haití, Guinea Ecuatorial, Turquía, Mozambique… Ahora se embarcan en la organización de una marcha integrada por niños a los campos de refugiados saharauis para recaudar fondos y reconstruir un hospital pediátrico en la zona liberada, porque “ningún niño debería morir”.

Soy un psiquiatra biologista conductual clásico.

Lo sé.

Y puedo asegurar que curo más con el amor que con los fármacos, así que combino ambas cosas.

Sufrimos una epidemia de ansiedad.

Sí, de ansiedad y de depresión. Mi teoría es que se debe a la falta de valores. La clave está en potenciar tu alma, la capacidad de amar y de dar.

La clase media venida a menos sobrevivimos entre interminables obligaciones.

Ese exceso de obligaciones y trabajo nos impide crecer espiritualmente.

No cabe en la agenda.

Por eso olvidamos que nacemos con la felicidad dentro. Crecemos y la buscamos fuera, y así apagamos el entusiasmo y la satisfacción de dar lo que tenemos. Desesperados, hacemos meditación para reducir nuestra ansiedad, pero en general no para crecer. Estamos en mínimos.

Necesitamos a los otros para crecer.

Sí, necesitamos ser amables con los demás, poner en práctica nuestra generosidad, paciencia y capacidad de comprensión para desarrollarlas; esto es crecimiento interior.

Amar es un verbo que se debe conjugar.

Los estudios demuestran que los niños que crecen con sus abuelos en casa son más felices y equilibrados. Pero hoy, como molestan y no producen, los dejamos en residencias.

Hábleme como psiquiatra.

Le estoy hablando como psiquiatra. Le aseguro que la mejor medicina para acabar con la propia ansiedad o depresión es dar amor, a tus plantas, a tu perro, a tu gente…, y si puedes, a todo aquel con quien te cruzas. Pero dar amor para recibir amor…, eso es un contrato.

Perdone, pero si das y no recibes nada, eso es el desierto.

El otro será el desierto, no tú. Le aseguro que ayudar a morir a una persona te llena de vida. Nosotros lo hacemos y no cobramos por ello, lo que nos causa problemas en el hospital, que es privado. El concepto de amor está muy equivocado en nuestra sociedad. Amor es dar.

Creía que los psiquiatras no deben involucrarse emocionalmente con sus pacientes.

Yo quiero a mis enfermos, tengo 55.000 historias abiertas, e intento curarlos con pastillas, con psicología y con amor. “Doctor –me di-cen–, que usted quiera que yo esté bien me da fuerza para estar bien”.

Es usted un extraño psiquiatra.

He pasado muchos años y muchas horas en ­manicomios con enfermos muy graves y medicados, pero a los que el amor también les llega.

Ahora viven en hospitales psiquiátricos.

Sí, han perdido los jardines. Son enfermos que viven encerrados en sí mismos, esquizofrénicos graves, pero responden al amor. Yo he tenido la suerte de buscar siempre la bondad.

¿Por qué?

Mi madre me regaló una gran lección. Tuvimos una cocinera durante 40 años en casa; cuando se hizo viejecita se quedó inválida y mi madre nos dijo: “María se queda en casa”. Hasta que murió, siete años después, mi madre le limpió el culo. Teníamos servicio, así que le pregunté: “Mamá, ¿por qué no lo hace la asistenta?”.

¿Y qué le contestó?

“Porque no es su trabajo. El trabajo de cuidar a María es mío”. Fue una lección absoluta de valores humanos que me ayudó a crecer.

¿Un científico creyente?

Yo no creo en Dios, ojalá, pero sí en la bondad, y en su carencia, que se parece mucho al mal. A los 18 años trabajé en un orfanato en Barcelona; los niños me contaron que sufrían abusos sexuales; cuando dije a la dirección que lo iba a denunciar me amenazaron, me asusté y lo dejé.

Una carga.

Empecé a ir a África como psiquiatra voluntario. En Guinea Ecuatorial trabajé en la lepro­sería de Micomeseng. Me acercaba a ellos, les acariciaba y se les iluminaba la cara, había ­leprosos a los que hacía cuarenta años que nadie tocaba.

Con el tiempo creó la Fundación Nepp y levantó un orfanato en Mozambique.

Sí, en una zona asolada por el sida donde había miles de niños huérfanos. Hicimos pozos de agua, una casa de salud… Luego el pueblo saharaui me pidió que tratara a sus enfermos, y me ocupé de montarles un hospital psiquiátrico, enviar medicinas y formar personal.

Los campos de refugiados saharauis están llenos de niños…

Hay 50.000 en muy malas condiciones. En el último viaje vi como les arrancaban los dientes sin anestesia. Les compré un buen equipo y les envié anestesia, y pude ver como le sacaban un diente a una niñita sin que le doliera…, me emocioné, podría ser mi nieta.

Entiendo.

Estamos organizando una marcha multitudinaria para octubre a través del muro minado que divide el desierto del Sáhara, una fortificación de más de 2.800 kilómetros rodeada por más de siete millones de minas que matan a diario, sobre todo a niños, para dar a conocer al mundo los tan olvidados valores humanos.

¿Cuál es el objetivo?

Construir un hospital pediátrico en la zona liberada. Necesitamos un euro por mina para evitar el sufrimiento infantil. Haremos la marcha con niños de distintos países, para que niños ayuden a niños. Ellos no están en guerra. Son el futuro. Hay que darles valores, la posibilidad de que construyan un mundo más justo en el que vivir, que conozcan la sensación de dar.

Fuente: La Contra de la Vanguardia

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Practitioner PNL avalado por la AEPNL. Inicio 23 de enero

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Enero 2017 – Junio 2017
Corresponde al primer nivel de la formación en PNL.
Se centra en los procesos mentales y conductas de la persona.
Está dirigido al descubrimiento de la experiencia subjetiva y al desarrollo de las capacidades que le permitan hacer cambios positivos.
En este curso se adquieren los conocimientos y se desarrollan las habilidades para poder comprender y llevar a la práctica la metodología de la PNL en los niveles de conductas y capacidades.
OBJETIVOS

  • Transformar las emociones limitadoras en fuentes de grandes recursos.
  • Modelar conductas eficaces.
  • Ser más competentes en las acciones.
  • Conectar con estados de recursos.
  • Mejorar la comunicación.
  • Desarrollar la creatividad.
  • Pasar a la acción y empezar a cambiar aquello que ya no queremos vivir.
  • Lograr cambios positivos.
  • Profundizar en el conocimiento de uno mismo.
  • Solucionar conflictos.
  • Adquirir una mayor comprensión del entorno.
  • Alcanzar una nueva visión de la vida y llegar a percibir las dificultades como experiencias de aprendizaje.
  • Tomar las riendas de la propia vida.

El objetivo primordial de este curso es facilitar una guía útil de aprendizaje que ayude a la persona a realizar los cambios que desee en cualquier área de su vida.
Una característica fundamental de este proceso es el cambio de actitud ante la vida, adquiriendo responsabilidad para pasar a la acción y poder transformar las dificultades en experiencias de aprendizaje.

 

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Inscripción

 

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“Para el viaje de tu vida no necesitas moverte del sitio”

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Pablo d’Ors,, consejero pontificio del papa Francisco; fundador de Amigos del Desierto

El hombre sabio sintió que su final se acercaba y quiso morir en el bosque. Y sus discípulos le siguieron y le pidieron que les dijera su última palabra. Y él dijo: “¡Fuego!” y murió. Entonces, el bosque empezó a arder.

¿Cómo lo entiende usted?

Es el poder de la palabra. La palabra puede transformar la realidad, pero sólo el silencio nos transforma a nosotros mismos.

Deme otro kwan por resolver.

Hasta que no seas el último y te sientas el primero no habrás resuelto tu kwan.

Ese tiene eco cristiano y universal.

Los kwan son acertijos taoístas que el maestro da al alumno, pero no para que los resuelva, sino para que se resuelva a sí mismo.

El kwan te piensa a ti.

Te piensas en él y en sus siglos. La meditación no tiene por qué ser religiosa, pero es más fácil practicarla en tradiciones milenarias como la cristiana, la budista o la taoísta.

¿En qué se parecen esas tradiciones?

Podemos razonar los problemas con palabras; ellas enseñan a respirarlos en silencio.

¿Nos enseñan a solucionarlos?

No es eso. No intente aprovechar el tiempo; trate de entregarlo. La meditación no es para el crecimiento personal; no es para aprovechar el tiempo; sino para regalártelo a ti mismo o regalárselo a Dios si eres creyente.

¿Me regalo un ratito de nada?

De silencio. Porque sólo oyes la palabra en la medida en que es concebida en el silencio.

El silencio escasea en esta era digital.

La hiperconectividad nos dispersa la mente y genera hambre de silencio y de desierto.

¿Perderse para huir de las redes?

El desierto en la tradición cristiana es metáfora del propio interior; en la zen es el vacío.

¿Ir al desierto es no hacer nada?

¿Qué es no hacer nada?

¿…?

Muchos creen que vivir intensamente es saciarse de mil experiencias, pero es al revés: estamos hechos para la intensidad; no para la cantidad. Aprender a vivir es dejar de soñar con nuestras aventuras para encontrarnos a nosotros mismos.

Yo creía que no hay logros sin sueños.

A mí me ha costado cuatro décadas aprender a dejar de soñar conmigo mismo. Pero ahora sé que la meditación enseña a sumergirse en la realidad y a hacer lo que haces. Sin mentiras ni sueños.

¿La fantasía no ayuda a digerir lo real?

Soñar es encerrarse en la prisión de lo irreal, pero no hay nada más liberador que la realidad. La mejor fantasía es infinitamente peor que tu realidad cuando la descubres. Meditar es sumergirse en la realidad y darse un baño de ser. Y, créame, es un alivio.

Pues acaba usted de acabar con el cine.

Al menos con cierto cine escapista y con el último mito de Occidente: el amor romántico. El amor auténtico no tiene nada que ver con el romántico, que lo espera todo; el amor auténtico lo da todo sin esperar nada: es real.

Es que en vez de encontrarse con otro ser humano hay quien espera la lotería.

El amor romántico es esa falsa esperanza de que otro te dé de repente todo lo que te falta en la vida. Por eso, porque es pura fantasía, se troca fácilmente en odio o indiferencia.

Al cabo, era una expectativa egoísta.

Esa exaltación del amor romántico como argumento de venta provoca abismos de desdicha en nuestra sociedad. Porque nadie puede darte todo lo que te falta si no sabes encontrarlo por ti mismo.

¿Cómo?

La meditación facilita esos vislumbres de lo real, que son sólo momentos que nos permiten captar quiénes somos de verdad. Pero esos momentos no llegan con talento o esfuerzo, sino con entrega: como llega el amor.

¿En qué consiste su técnica?

Hay dos modos de conocernos: el analítico y el sintético. El analítico requiere la pala-bra; el sintético, el silencio. Son las dos caras de la misma moneda, pero sólo la palabra fraguada en el silencio hace diana en el ser.

¿Pienso, es decir, no pienso y ya está?

Al meditar en silencio desenmascarará las falsas ilusiones. La mayor parte de nuestra energía la malgastamos en expectativas ilusorias que desaparecen cuando las tocamos.

¿Cuál es la peor ilusión?

El ego. Por eso, cuando encuentras a quien sólo vive para adorar la ilusión de su ego…

Narcisos tóxicos, los llaman ahora.

…te entristeces y, en cambio, con sólo estar ante una persona auténtica, rejuveneces.

Entrevistar aquí a algunas es un goce.

Dejar de adorar a tu ego es lo más difícil…

El silencio –dijo aquí Melloni– no es la ausencia de ruido, sino la ausencia de ego.

El ego es afán de posesión, pero a medida que te distancias de esa ilusión, vas madurando y poco a poco ves con mayor claridad y se ilumina la realidad. Y así te vas dando cuenta de que no necesitas ser importante; ni te hace falta ser más que otros; ni siquiera ser alguien, porque ya lo eres todo: eres tú.

¿Ser auténtico es ser generoso?

A menudo, creemos que basta con dar…

¿No es eso?

…pero toda ayuda resulta superficial hasta que descubres que yo soy tú; que tú eres yo y que todos somos uno.

 

Fuente: La Contra

 

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