La meditación transforma el cerebro a largo plazo. Are Holen

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54 años. Soy noruego. Casado y con dos hijos. Licenciado en Psicología, doctor en Medicina y especialista en Psiquiatría. Profesor de Neurociencia en la Universidad de TrondheimLa educación es la herramienta para la prosperidad de un país. Creo en un Dios no punitivo. En 1980, una plataforma petrolífera entre Inglaterra y Noruega se hundió. De 212 personas sobrevivieron 89, a las que veo cada año.

Pues lleva treinta años tratándolas. ¿Alguna conclusión?
Me he pasado años investigando el estrés postraumático tras situaciones de desastre y he comprendido que hay que atender a las personas en el momento inmediato a la catástrofe, porque con el estudio inicial puedes saber cuál será su evolución y qué tratamiento debe seguir cada cual

¿Cómo afecta enfrentarse a la muerte?
Por lo general, las personas aprecian más la vida, los amigos y las actividades de ocio, y se preocupan más por su familia.

¿Incrementa su fe en Dios?
Eso es algo que me llamó mucho la atención: en general, la gente deja de creer tras un desastre.

También investiga usted los efectos de la meditación en el cerebro
Empecé a hacer yoga y meditación a los 16 años, un año después de que mi padre, también médico, enfermara. La meditación me conectó con mi interior, con la comprensión de las emociones. Resultaba fascinante desde el punto de vista existencial.

¿Y decidió compartir la experiencia?
Siendo todavía estudiante, creé la escuela internacional ACEM, dos años antes del 68, así que había muchísima gente que quería aprender y crecimos muy deprisa. Mi método no se basa en ninguna fe religiosa ni filosófica; se explica en términos científicos y siempre en el contexto de la psicología moderna.

Cuénteme
Hemos realizado una serie de investigaciones, todas publicadas en revistas científicas, que intentan averiguar qué hace que la técnica de la meditación funcione.

¿Y?
En un principio, en los años 60 se investigaron y reconocieron los cambios fisiológicos que provoca la meditación: descenso de los latidos cardiacos, de la frecuencia respiratoria, de la tensión muscular y arterial y disminución del consumo de oxígeno.

Pero lo suyo es el cerebro
Sí, el año pasado publicamos una serie de artículos en los que se demuestra que las ondas cerebrales durante la meditación ACEM muestran relajación pero también procesamiento psicológico.

¿Qué significa eso?
Cuando meditas, partes concretas del cerebro emiten ondas theta, que alivian el estrés y a largo plazo producen una sustancial reducción de la ansiedad; aumentan la habilidad mental, impulsan la imaginación y la creatividad; reducen el dolor, producen un estado de euforia y estimulan la secreción de endorfinas.

Son estupendas
Nos ponen en contacto con recuerdos que habíamos rechazado y que estaban en el fondo de nosotros mismos, emociones fuertes, traumas olvidados, de manera que nos permiten limpiar o unificar esa memoria.

¿La meditación modifica el cerebro a largo plazo?
Sí, lo transforma. Cómo te ves, cómo ves a los demás, cómo te relacionas, todo eso cambia con la meditación. Investigaciones recientes demuestran que las personas que meditan tienen más gruesa la capa de la corteza cerebral. Otro estudio demuestra que los meditadores viven más años.

Meditar eleva las defensas
Cuando baja el estrés, baja el cortisol y se eleva el sistema inmune, sí, y afecta también a una serie de sustancias que controlan las células tumorales. Afecta al sistema inmune, anticancerígeno y al corazón.

… Y todo eso sin incienso y sin estatuillas de Buda
El método ACEM se enfoca en un sonido que repites internamente y que no tiene ningún significado, y no concentras la atención en ningún punto, sino que dejas pasar los pensamientos. Se trata de no intentar conseguir relajarse: el cerebro lo hace sin pretenderlo, como un reflejo, no como una meta.

Si no te concentras y dejas pasar las ideas, ¿cómo resuelves?
La relajación permite que temas personales no resueltos afloren a la conciencia; entonces puedes resolverlos, pero no de una forma intelectual, sino a través de la actitud, que te hace ver las cosas de manera diferente. La meditación permite que cierta cantidad de creatividad se manifieste.

¿Qué más cambios produce?
Es posible que se manifiesten partes de ti que nunca antes has utilizado, que has descartado por las elecciones de la vida.

Se parece al psicoanálisis
Sí, existen muchas similitudes entre el psicoanálisis y la meditación; la diferencia es que en el psicoanálisis hablas.

Dicen que la palabra cura, pero en el caso de la meditación…
La meditación actúa en niveles más profundos, en lo preconceptual. En el psicoanálisis puedes hablar durante horas y no cambiar nada, pero cuando consigue adentrarse en capas profundas conecta con la meditación y llega al mismo punto.

¿Me está diciendo que la meditación es el psicoanálisis de los pobres?
Está mas disponible para todo el mundo, incluso para quien está muy ocupado.

¿Con qué frecuencia se debe practicar?
Con treinta minutos dos veces al día consigues cambios de la personalidad.

Fuente: La Contra

 

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“Céntrate en lo que depende de ti… y olvídate del resto” Patricia Ramírez

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Entrénate

Patricia Ramírez ha sido psicóloga deportiva del Betis y del Mallorca, además de asistir a muchos deportistas españoles y extranjeros. Especializada en psicología de la salud, sostiene que si te repites “lo haré mal”, ¡lo harás mal! Sabe orientar la psique hacia el éxito, empleando una panoplia de recursos que recoge en Entrénate para la vida (Espasa), libro con valores que ayudan a los deportistas a alcanzar la excelencia, útiles también para tu vida cotidiana. “Más valiente serás si te conquistas a ti mismo que si conquistas a tus rivales”, les dice Patricia a sus deportistas, a los que persuade para que cambien sus pensamientos. “¿Para qué ser pesimista? ¡Tampoco funcionará!” es su lema.

Cómo ayuda al deportista?
Le ayudo a controlar pensamientos y emociones.

¿La mente es la enemiga del deportista?
Puede ser su mayor enemiga… o su mejor aliada.

¿A quién ha ayudado?
A futbolistas, deportistas de diversas disciplinas, atletas… Como Paquillo Fernández.

¿El corredor?
De marcha atlética. Había abandonado alguna carrera por una pájara, y temía repetir. Ha sido dos veces campeón de Europa, subcampeón del mundo, plata en Atenas…

¿Cómo le ayudó?
Repetía pensamientos que le perjudicaban. No le diré cuáles, por secreto profesional.

¿Logró cambiarle los pensamientos?
Se trata de aprender a hablarte de modo edificante: “estoy preparado”, “sé hacerlo”, “he hecho todo lo que tenía que hacer”…

Esto sirve también para la vida…
¡Sí! Céntrate en lo que tú controlas, en lo que puedes hacer: ¡hazlo! Y olvida el resto.

¿Qué es el resto?
Lo que no tú puedes controlar: rivales, circunstancias, azares… ¡Ni un pensamiento!

No perdamos el tiempo, ¿no?
Si centras tu atención en lo que tú no puedes hacer, la desvías de lo que sí puedes hacer. ¡Céntrate en lo que depende de ti!

¿Así ayudó a los futbolistas del Betis y del Mallorca?
Sí. Ganar es también mejorar tu marca personal. El valiente sabe perder: sabe que ha hecho todo lo que está en su mano y acepta el resultado, sabe que no hay justicia divina.

¿A qué deportista admira usted más?
A los paralímpicos. Ejemplifican lo que digo. No se centran en lo que no pueden hacer, ¡sólo en lo que sí pueden hacer! Es la misma conducta de los grandes.

¿En quién está pensando?
En Nadal, en Puyol, en Lorenzo, en Alonso… El que la sigue la consigue. Si tienes un sueño, céntrate en él. Y actúa.

Tomo nota.
Si trabajásemos en nuestras empresas como se trabaja en los vestuarios deportivos que conozco, ¡nuestra economía sería boyante!

¿Qué técnicas utiliza?
Visualización. Imaginación temática. Verte a ti mismo realizando esa actividad con éxito, con perfección y con su emoción.

¿Funciona?
Queda en el cerebro la huella del éxito: da seguridad y confianza al competir.

¿Cuál es la clave del éxito deportivo?
Primero, un talento marcado por la genética. Luego, pericia técnica. Después, físico adecuado. Y una actitud psicológica fuerte.

¿La tiene Cristiano Ronaldo?
Tiene ambición y espíritu de superación, pero le perjudica su comunicación no verbal: ¡regala información sobre sus debilidades al rival! Es mejor que no se te noten.

¿Y Nadal?
Tiene todo lo que hay que tener: fortaleza, concentración, trabajo y firmeza. ¡Jamás dará una bola por perdida!

¿Y Messi?
No le afecta ser el mejor del mundo, no se endiosa, no se pavonea. ¡Eso es seguridad!

¿Es un modelo?
El mejor modelo que he conocido es el del futbolista Miki Roqué, que murió de un tumor. ¡Qué fortaleza, qué grandeza!

¿Qué me dice de las denuncias de nadadoras contra Tarrés, su entrenadora?
No conozco los detalles, ¿cómo dictaminar? Sí sé que los entrenadores pueden ser a veces faltones, pero no pretenden herir. Sucede en los deportes de alto rendimiento.

¿Cuál es el límite?
La dignidad de la persona. Se pueden conseguir los mejores resultados sin maltrato, con respeto. No hay por qué pasarlo mal. ¿No ve cómo disfruta Usain Bolt?

Pero sin olvidar la disciplina, ¿no?
Claro, la capacidad de sacrificio es fundamental: ¡incúlquela en sus hijos! Humildad, arremangarse y trabajar es la base de todo.

¿Hasta qué punto hay que esforzarse?
La tentación es postergar, posponer incomodidades. ¡Pésima decisión! No busques motivarte: aplícate la terapia del “jódete”.

¿En qué consiste esa terapia?
A veces tienes que decirte: “Jódete y haz esto, ¡no hay más!”. Fastidia, pero no morirás.

¿La ansiedad ayuda?
La ansiedad bloquea. Pero demasiada relajación es contraproducente… Antes de un partido, he oído a futbolistas decir, preocupados: “Hoy estoy demasiado tranquilo”.

¿Se entrena usted?
Me encanta el golf. Practicar algún deporte reporta salud, autoestima, disciplina, calidad de vida, euforiza, te reconecta, ayuda a organizarte y a pensar con mayor claridad.

¿Qué consejo daría a un equipo?
¡El bien del grupo está por encima de todo!Si el grupo está cohesionado, 2 + 2 suman 5. Hacedlo sencillo, fácil, ¡no lo compliquéis!

¿Y a un futbolista?
¡Ve a por todas! El esfuerzo siempre tiene premio. Aunque te parezca que un rival llegará antes a un balón, ¡tú corre, inténtalo!

¿Seguro? ¿No es gasto inútil?
Si tu rival cae en el último segundo, ¡ese balón será tuyo! Si no has corrido… nada.

Fuente: La Contra

 

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Metáfora sobre el proceso de Coaching. Isabel Martínez

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El coaching es… abrir una ventana para que entre el aire fresco.

En ocasiones nos sentimos estancados, oprimidos en un espacio escaso -con el aire viciado- en el que apenas podemos respirar. Allí vivimos prisioneros de un bloqueo interior.

Mediante el proceso de coaching llevamos a cabo una limpieza profunda.

Analizamos con ojos críticos el recinto donde habitamos. Barremos los rincones, revisamos con interés los cajones, desordenamos los armarios… Lo ponemos todo patas arriba situándolo a la vista. Una vez nuestro material queda expuesto, vamos trabajando con minuciosidad para aprender el porqué de todo lo acumulado, averiguando para qué estuvo allí, decidiendo si ahora nos lo quedamos o ya cumplió su función.

Por fortuna en el proceso descubrimos joyas extraordinarias que nos transforman en tesoros únicos.

Os cuento el secreto de quién es para mí el coach: el señor o señora de la limpieza ;-)

El coach es el señor o señora que te ayuda a hacer la limpieza. Esta persona aparece cargada de un extraño puñado de instrucciones que te ayudan a recobrar la memoria: recordar dónde se te perdió la escoba, en que rincón metiste la aspiradora, por dónde anda la bayeta… Tú tenías todas esas herramientas para hacer la limpieza, pero se te olvidó en que lugar las dejaste y de que modo debías utilizarlas. Además, este paladín del aseo, repasa con disimulo cada escondrijo de tu casa armado con un algodón suave pero decidido, así comprueba si lo dejaste brillante y habitable. Con su ayuda tu hogar huele, por fin, a aire puro.

Isabel Martínez.

Alumna del Master Coaching con PNL

 

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Convierta su pereza en la mejor aliada de su esfuerzo. Uri Gneezy

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Uri Gneezy, economista conductista; estudia cómo tomamos decisiones.

Tengo 46 años. Nací en Tel Aviv. Dirijo el Laboratorio de Conducta de UCLA-San Diego. Mi jefe soy yo, por eso trabajo mucho y bien. Creo en el judaísmo; no en Dios. Y en negociar con los palestinos. En economía también combato los dogmas. Colaboro con Barcelona GSE.

LA FORJA DE LA MORAL

A nuestro cerebro le cuesta menos darse órdenes estrictas y -lo más sorprendente- cumplirlas que debatirse en cada ocasión entre si toca o no hacer lo decidido. Porque, al imponernos sin dudarlas nuestras propias leyes, le ahorramos el tira y afloja cotidiano entre el deber y la pereza. Así que no hay que convencerse cada ¡hay que darse órdenes y, una vez dadas, cumplirlas sin rechistar! la misma dinámica explica el proceso por el que la sociedad convierte en moral incuestionable lo que empieza siendo meramente deseable. Para lograrlo, aplica los desincentivos -multas y guardias- e incentivos -aprobación social- que Gneezy investiga ahora en su laboratorio social.

¿Hace usted ejercicio?

Menos del que debería.

¿Por qué?

No tengo tiempo.

Nadie tiene tiempo para el esfuerzo si debe decidirse a hacerlo cada vez. Usted no hace ejercicio porque cada día antes de hacerlo se plantea si lo hace.

Debo planteármelo para hacerlo.

Al revés: si lo piensa, no lo hará. Por eso, debe sustituir sus dudas por órdenes. No se plantee“hoy me tocaría correr, pero es que llueve”, sino “hoy hago ejercicio como cada día llueva; haga sol o se acabe el mundo”.

¿Ordenar es más efectivo que razonar?

Nos cuesta menos obedecer que decidir, porque, antes de poder razonar, seguíamos instintos, automatismos, órdenes. Por eso, si cada vez que debe hacer un esfuerzo se lo plantea, siempre encontrará excusas y no lo hará, porque nuestro cerebro ha evolucionado para economizar energía. Somos vagos.

¿Cuál es la táctica entonces?

Como somos vagos, aproveche la pereza del cerebro, que rehúye las agotadoras discusiones consigo mismo y prefiere cumplir órdenes. Y déselas. No negocie cada vez consigo mismo, sino obedézcase sin pensarlo.

Lo explicó aquí Kahneman: tenemos un cerebro que piensa rápido y otro, lento.

Por eso, el secreto de cumplir sus objetivos es razonarlos sólo hasta que los convierta en un plan que obedecer sin pensar para cumplirlo automática y sistemáticamente. De ese modo, esa orden incómoda se irá convirtiendo en costumbre y después en ley. Y si un día falta a su ley, se sentirá fatal.

Con plan o sin plan, el esfuerzo cansa.

Por eso necesitamos incentivos y desincentivos. Cumplir su orden le costará más al principio, así que debe compensarse con alguna gratificación: cualquier capricho. Prémiese si cumple. Poco a poco, la costumbre de obedecer hará innecesario ese incentivo.

Tiene que ser un incentivo muy gordo para hacerme ir a sudar vestido de lycra.

Al principio, le costará, sí. Después, cuando vaya interiorizando su plan como una regla que no admite dudas ni regateos, la seguirá, porque le será más cómoda la rutina que la decisión. La pereza será aliada del esfuerzo.

¿A usted le funciona?

Mi incentivo era que el ejercicio fuera divertido. Y funcionó. Pero lo más interesante es que esa dinámica individual del incentivo también funciona en las sociedades.

¿Cómo?

Cualquier mejora al principio ha de ser razonada hasta alcanzar el consenso y después son necesarios incentivos y desincentivos hasta convertirla en norma y, cuando todos la interioricen, ya será moral indiscutible.

Por ejemplo.

Cada año mueren 10.000 personas en Estados Unidos por enviar mensajitos conduciendo.

Es triste morir por mensajitos.

El error es permitir a cada conductor decidir cada vez si hay tráfico o no o si el mensaje es importante o no. Debemos sustituir esa opción de los cerebros por la norma: nadie envía mensajitos conduciendo, porque, si dejamos que cada uno se lo plantee en cada ocasión, mueren 10.000 personas al año.

¿Cómo lograr que lo bueno sea norma?

Es el mismo proceso de evitar que la gente se cuele en el metro. Primero, razonar hasta el consenso: el móvil sin control mata y no pagar el metro al final nos obliga a pagar más a todos. Después imponer incentivos y desincentivos -multas y policías- hasta que la norma se interiorice y convierta en ley indiscutible y, al fin, en moral pública.

Puede ser un largo y tortuoso camino.

Imprescindible para que al final sea tan parte del sentido común que todos estén vigilantes y te insulten y disuadan si te ven conducir mirando el móvil, porque sean conscientes de que estás jugando con sus vidas.

¿Cómo miden los incentivos?

Por experimentación caso a caso. He publicado varios con Pedro Rey Biel de la UAB. Mi equipo, por ejemplo, asesoró a una aseguradora que pagaba diez dólares al asegurado por cada acción preventiva: si se vacunaba contra la gripe o se hacía un análisis..

¿Y el incentivo funcionaba?

Les costaba 100 millones de dólares al año, pero no era bueno. Nosotros descubrimos que cada asegurado estaba encantado de recibir los diez dólares, pero la propina no influía para nada en su decisión de vacunarse.

¿Se vacunaban igual sin incentivo?

Sí, pero probamos que el mismo incentivo era muy útil y lograba mejores estadísticas de vida si premiaba no sólo una medida de prevención sino todo un conjunto. Así ahorramos 50 millones a la aseguradora.

¿Ensayan ustedes caso por caso?

Es lo más efectivo: experimentar a pequeña escala y bajo coste antes de tomar decisiones. Los buenos directivos dejan que la realidad guíe sus decisiones.

Por ejemplo.

Un viticultor californiano perdía dinero vendiendo cada vino según su coste. Y nos pidió que le asesoráramos: cada día variamos sus precios y vimos que algunos vinos de bajo coste se vendían más si eran más caros. Y al revés. Tomamos nota hasta asignar a cada vino el precio al que mejor se vendía y aumentamos sus beneficios.

Fuente: La Contra

 

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CRISIS DE IDENTIDAD PROFESIONAL. DR. ALEX SANTOS

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Cuando a un niño o a una niña de 6 años le preguntan “qué te gustaría ser de mayor”, lo más probable es que su respuesta sea algo inocente e infantil… lo que sería raro es que respondiera “yo quiero ser analista de cartera de riesgos crediticios, o programador en Java, o business coach o director de marketing on line en el sector textil”. Lo cierto es que a veces tardamos muchos años en descubrir lo que realmente queremos ser… cuando ya estamos demasiado atrapados en compromisos.

El proceso de coaching a nivel de identidad ayuda a encontrar la manera de convertirte en lo que realmente quieres ser. Y una forma de empezar es preguntarte qué es lo que de verdad te apasiona, aquello que crees que podrías hacer bien, incluso mejor que otros.

Hasta hace unas pocas generaciones, esa pregunta de qué te gustaría ser, era algo que ni se planteaba… porque ya estaba decidido de antemano. Por ejemplo, en nuestra cultura, el hijo mayor solía hacer lo mismo que su padre, el más pequeño se hacía cura y los demás hacían lo que podían. Por supuesto, si eras mujer estaba ya clarísimo.

Actualmente disponemos de tantas opciones, que pueden llegar a crear confusión y miedo a equivocarse. El dilema básico está entre hacer lo que de verdad te gusta (si es que lo sabes) y lo que te va a dar dinero para vivir. Solemos tomar esa última opción, por cuestiones prácticas y condicionados por el entorno.

Pero al llegar a cierta edad -hay quien a los veintitantos o hay quien a partir de los cuarenta- empiezas a darte cuenta de que lo que haces, aunque te dé dinero, no te satisface. Y entonces las cosas se complican, porque o te enfrentas a la situación y tomas una decisión, o va a ser tu cuerpo (entiéndase sistema nervioso, inconsciente o alma) el que empezará a dar señales, sobre todo en forma de ansiedad, estados depresivos, o síntomas raros o resistentes a los tratamientos habituales.

Este tipo de crisis de identidad profesional, es decir, el no sentirse a gusto con el propio trabajo (o con el estilo de vida que conlleva), equivale a lo que antiguamente –ya en tiempos de Sócrates y Platón- se conocía como la “llamada del alma”. Se trata de un proceso universal –arquetípico- en que es aconsejable tomar conciencia del propósito de la vida. Y si la persona afectada por este tipo de crisis empieza a sentirse bloqueada, debe ser capaz de pedir ayuda profesional. Ahí entra en escena el Coaching de Identidad.

La finalidad del proceso de coaching es ayudar a la persona a descubrir su verdadero potencial, actuando a diferentes niveles. El primer paso es organizar su mente: experiencia personal, valores, capacidades y hábitos. En segundo lugar se ayuda a definir objetivos, que sean realistas y asumibles. Y en tercer lugar, se debe tomar conciencia de las limitaciones y los riesgos, así como aprender gestionar los posibles imprevistos que van a surgir (seguro).

No es fácil, porque se trata de tomar decisiones arriesgadas, en que lo único que está claro es lo que se pierde. En cambio, lo que se gana puede suponer un tremendo esfuerzo. Así que el recurso más importante es tener confianza en uno mismo. Y esta confianza, en parte proviene de dentro, de la ilusión y las ganas de vivir; y en parte surge de la capacidad de resistir y superar el infierno personal. Por eso, este proceso se considera como una versión actualizada del arquetípico viaje del héroe: hay que enfrentarse a los propios demonios para recuperar la libertad de ser tú y vivir la vida que quieres.

En el fondo, a pesar de las circunstancias externas, en la vida tenemos dos opciones básicas:

- Una es la de sobrevivir (que para la mayoría ya está bien), es decir, mantenerse dentro del área de comodidad, siguiendo la tendencia general y evitar complicarse la vida. Es una opción conservadora, en que se valora la seguridad.

- La otra opción es vivir la auténtica vida personal, que supone asumir riesgos, esforzarse, fracasar, volver a intentarlo con más ganas (y a veces volver a fracasar), seguir luchando… y finalmente sentirse libre, llegando a ser la persona que quieres ser de verdad. Ese es el auténtico éxito.

Y en temas de identidad, sólo tú decides.

Dr. Alex Santos Forrellad

www.hipnoterapia.com

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