La influencia de los entornos. Raimon Samsó

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Todos ejercemos una influencia en nuestro entorno más cercano. Pero es una relación bidireccional, de doble influencia. Por lo común, las personas apelan a su fuerza de voluntad para rendir más. Pero el ambiente es como una palanca en la que podemos trabajar para conseguir más resultados con menos esfuerzo.

Los contextos en los que nos movemos pueden ser unos grandes aliados o unos grandes enemigos. Veamos qué son, cómo afectan y cuáles son los mejores para reforzarnos en lo personal y en lo profesional. Se pueden agrupar en tres categorías:

Materiales. Los lugares donde se vive y se trabaja, el barrio y el vecindario, la tecnología, el automóvil o el ajuar doméstico.

Personales. La familia, la pareja, los amigos, los compañeros de trabajo, los conocidos, el contacto en las redes sociales, los horarios y los hábitos.

Mentales. Las creencias, los paradigmas, la formación e información, la religión o los condicionamientos.

 

“Hay esencialmente dos cosas que te harán sabio: los libros que lees y la gente que conoces” Jack Canfield

Todas estas circunstancias pueden jugar a favor o en contra de uno, ser un motor que propulse nuestra vida o un ancla que la hunda. Un entorno colabora o compite. Inspira o deprime. Nutre o envenena. Obviamente también existen entornos neutros, pero por esa misma razón hay que evitarlos tanto como los que nos perjudican. No es posible prescindir de los ambientes, pero sí elegirlos cuidadosamente teniendo en cuenta sus efectos.

Los entornos materiales y personales son visibles y evidentes, aunque tal vez no sus efectos. Otros son más sutiles, pero tan influyentes. Todo influye en todo y nadie puede aislarse del contexto inmediato sin recibir de él su influencia.

Delegar en el entorno significa no tratar de hacerlo todo por uno mismo, sino aprovechar las influencias positivas externas para reforzarse.

El lugar donde una persona vive ejerce una influencia enorme en ella: le da energía o se la quita. Seguramente un pequeño piso ordenado, decorado de manera minimalista y con luz abundante es suficiente para nutrir a quien vive en él. No es un tema de dinero, de propiedad o de lujos. Es cuestión de que cualquier cosa que entre en casa sea muy apreciada y esté en coherencia con el resto de objetos y con la persona que habita la vivienda.

Tener menos cosas significa contar con más espacio y más claridad mental. La luz y el orden ejercen una influencia en la mente. Deshacerse de objetos que no se usan es una prioridad, y cambiar de vez en cuando la disposición de los muebles en casa es un divertimento muy motivador.

La luz y las vistas desde las ventanas son tanto o más importantes que la vivienda en sí o su superficie. Elegir el entorno donde uno va a pasar su vida cuenta mucho, pero, por desgracia, cuando las personas compran o alquilan un piso se fijan en los metros, el precio o los servicios antes que en la tranquilidad, la luz, las vistas o la ausencia de repetidores de telefonía móvil. Lo que hay fuera de la vivienda es tan importante como lo que hay dentro.

El lugar donde se trabaja y en el que se pasan tantas horas al día también es importante. Influye en el rendimiento del trabajo y en la felicidad de las personas. Muchas veces uno carece de la capacidad de cambiarlo, pues las oficinas o instalaciones son las que son. Pero a menudo podemos influir en mejorarlas de alguna manera; y si no es así, siempre está en nuestra mano dejar un trabajo cuyo entorno es insalubre, nocivo, molesto, desagradable, tóxico, incómodo o desmotivador. Es decir, si no podemos cambiar un entorno de trabajo gris, siempre podemos cambiar de empleo. Un sueldo no lo justifica todo. Como en el caso anterior del piso, muchas veces nos equivocamos al valorar más el sueldo, las vacaciones, los ascensos o la cercanía que el entorno de trabajo en sí.

Las personas más beneficiosas en el entorno personal son aquellas que sonríen, no se quejan, no se sienten víctimas de nada, están automotivadas, son positivas, se esfuerzan, viven en la coherencia, inspiran paz y bondad, aprenden y se forman. En definitiva, las que tienen una mentalidad ganadora. Relacionarse con gente positiva es una receta para la felicidad que no siempre se tiene en cuenta.

Muchas veces, las personas que no hemos elegido, pero que forman parte de nuestros círcu­los (familia política, compañeros de trabajo o vecinos), parecen una imposición imposible de eludir. Tal vez no podamos decidir si forman parte de nuestra vida, pero sí tenemos la capacidad de minimizar su efecto, e incluso de evitar su trato si su influencia es muy negativa.

 

La influencia de las personas es invisible y silenciosa, se acumula con el tiempo, pero sus efectos acaban siendo muy visibles a la larga. Cada amigo o conocido deja un poso, una influencia mayor o menor. De hecho, acabamos pareciéndonos mucho a las personas que más tratamos. Deberíamos preguntarnos: “¿Quién me está influyendo más?”.

A veces conservamos la amistad de algunas personas solo porque en el pasado fuimos amigos y nos sentimos empujados a seguir siéndolo. Pero la gente cambia con los años, y es lógico que las amistades también cambien, sin obligaciones morales o deudas de amistad autoimpuestas. No se trata de no quererlos, sino de no frecuentarlos tanto y a la vez hacer espacio para compañías diferentes. Cambiar de entorno personal siempre conlleva variaciones individuales y profesionales. Si buscamos modificar nuestra vida, será necesario un cambio de amistades o, como mínimo, un ajuste de los círculos sociales.

 

“El gran peligro de estar alrededor de gente no excelente es que empiezas a volverte como ellos sin siquiera darte cuenta” Robin Sharma

No tener esto en cuenta puede traer consecuencias desagradables a largo plazo. ¿No es extraño que descuidemos con quién entramos en contacto y, sin embargo, para nuestros hijos e hijas exijamos colegios y amistades beneficiosos?

Todos somos conscientes del gran valor que tiene el pensamiento en la vida. Es nuestro “cuadro de mandos”, y siendo tan conscientes de esa importancia parece mentira que lo tengamos tan descuidado y tan poco “afilado”. Mucha gente vigila escrupulosamente lo que come cada día: calorías, nutrientes, calidad y cantidad. Cuidan su cuerpo, pero descuidan el alimento de su mente. ¿No es una incoherencia? El tiempo promedio que dedica una persona al cuidado del espíritu es exactamente cero segundos al día. Increíble.

Deberíamos cuestionar el “material” que permitimos que entre en contacto con nuestra mente, como publicidad, noticias, ideas, creencias, informaciones… Todo eso puede alimentar o envenenar la mente. O la expande, o la contrae.

Hay mucho que podemos hacer para nutrir el pensamiento: lecturas inspiradoras, meditar unos minutos al día, relajar la mente en el silencio cada jornada, aprender cada día algo nuevo, cuestionar creencias inútiles o contraproducentes que nos limitan, ejercitar la imaginación y la creatividad o incluso elegir un vocabulario y unas expresiones que nos sienten bien mientras rechazamos las que nos perjudican.

La lectura es una de las mejores formas de alimentar la mente. Una hora al día es bastante para que esta se exponga a nuevas ideas y entre en contacto con autores de culturas y mentalidades diferentes. Leer es el gimnasio del espíritu. Resulta incomprensible que los índices de lectura del país sean tan bajos cuando es el ingrediente que más necesitan las personas para su éxito personal y profesional. Todos somos el resultado de la media de los libros que hemos leído en nuestra vida. Por poner un metáfora, lo que distingue a una persona que lee de una que no lo hace es semejante a la diferencia de velocidad que hay entre un jet a reacción y un patinete.

Cuando una mente se expande y cambia de paradigmas, ya no vuelve a su tamaño anterior y sus posibilidades aumentan en consecuencia.

¿Quién le está influyendo?

“¿Con quién pasa más tiempo? ¿Quiénes son las personas que más admira? Jim Rohn me enseñó que nos convertimos en una combinación de las cinco personas con las que pasamos más tiempo. Rohn decía que podemos adivinar la calidad de nuestra salud, actitud e ingresos con tan solo mirar a las personas que nos rodean. Con el tiempo empezamos a comer lo que comen, hablar como hablan, leer lo que leen, pensar lo que piensan, ver lo que ven, tratar a la gente del mismo modo, incluso a vestir igual que ellos. La influencia es muy sutil, es como estar tumbado en una colchoneta hinchable en el mar. Crees que flotas y permaneces en la misma posición, hasta que miras y te das cuenta de que una corriente moderada te ha desplazado 800 metros de la costa”. El efecto compuesto, de Darren Hardy.

Fuente: El País Semanal

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Coaching con PNL Educativo y Familiar. Inicio 13 de enero

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El Coaching con PNL educativo y familiar te proporcionará herramientas y técnicaspara tener control de tus emociones en cualquier situación, tener una mayor confianzaen ti mismo ante situaciones nuevas y te hará ser un mejor comunicador.Nos ayudará como padres y madres, hijos e hijas y educadores a conectar con nuestrasabiduría interior para desde ahí crear la realidad. Tu realidad.Nos servirá para apoyar a los niños a desarrollarse como personas para que sean capacesde elegir, crear, relacionarse, etc.; en definitiva, a ser felices.

BENEFICIOS

  • Adquirir un dominio emocional en cualquier situación.
  • Fomentar la creatividad.
  • Mejorar la comunicación y la escucha activa.
  • Adaptar el lenguaje para hablar con el niño/a.
  • Conocer la importancia de la inteligencia emocional en la familia y en la escuela.
  • Reforzar la confianza en uno mismo y la de los demás.
  • Adquirir competencias emocionales básicas.
  • Dominar técnicas de relajación.
  • Descubrir tus objetivos personales.
  • Lograr un entorno familiar y educativo más feliz para el niño/a.
  • Disponer de herramientas sencillas para resolver situaciones cotidianas.
  • Capacidad para la resolución de conflictos.
  • Conocer la importancia de la creatividad.
  • Ayudar a que los niños mejoren su motivación y compromiso.
  • Conseguir un equilibrio familiar, profesional y personal.

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Inscripciones

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Introducción al Líder Coach y Coaching de Equipos. Inicio 01 de diciembre

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Objetivos

  • Entender el rol del líder coach y el estilo de liderazgo en el entorno actual.
  • Desarrollar habilidades y competencias del coach de equipos.
  • Dotar herramientas que permitan dirigir equipos hacia su mejor versión.

Destinatarios

  • Coaches ejecutivos en ejercicio.
  • Coaches que desarrollen su actividad en el ámbito del “life coaching” o personal y quieran conocer aspectos específicos del coaching en entornos empresariales.
  • Gerentes, directivos que quieran mejorar sus habilidades para gestionar sus equipos o adquirir herramientas que les permitan mejorar su desempeño en el desarrollo de personas.

Programa

  • Competencias básicas del líder coach.
  • Herramientas del líder coach al servicio del desarrollo de personas.
  • ¿Qué es el coaching de equipos?
  • Etapas del proceso de coaching de equipos.
  • El aspecto sistémico de los equipos.

Imparte

Fernando Gastaldo

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Nos encanta ir de víctimas . Annie Marquier.

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Annie Marquier. Desarrolladora De La Persona

Tengo 60 años. Nací en Toulouse y vivo en Canadá.Estoy licenciada en Exactas y tengo la carrera de Órgano y Canto. Estoy divorciada y tengo una hija: Verónica de 22 años. No creo en la política. Creo en la conciencia. Dirijo un instituto en Canadá para el desarrollo personal. He publicado “El poder de elegir” y “La libertad de ser” (Luciérnaga)

F Á C I L

Para la mayoría de los filósofos y antropólogos, los seres humanos estamos todavía en pañales. Un hecho fundamental marca la diferencia entre esa pubertad eterna y la madurez: sabernos responsables de nuestro propio viaje. Esta matemática fue una niña precoz que empezó muy pronto a hacerse preguntas y lleva ya medio siglo respondiéndose, aunque nadie lo diría. No es un gurú de la autoayuda al uso. Su fuerza radica en su capacidad de presentar con claridad los mecanismos básicos que sostienen el comportamiento humano, los problemas que de ellos se derivan y su lógica resolución que, aunque parece evidente, siempre se nos escapa.

Conocerse, aceptarse y abrirse; darle nombre a los miedos y valorar la vida es un camino que ella hace sencillo

¿Por qué estudió usted Exactas?

–En mi familia las relaciones eran excelentes, mis padres estaban muy enamorados y querían mucho a sus hijos.

–¿Y?

–La guerra estaba ahí, fuera de casa, y era terrible. No podía entender cómo los humanos podían ser tan buenos y tan malos. Desde entonces fui buscando respuestas y pensé que las Ciencias Exactas me aclararían cómo pensamos y me harían más inteligente.

–¿Halló respuestas en las matemáticas?

–Sí: el rigor de pensamiento, la objetividad, la reflexión y el discernimiento.

–Y decidió ser profesora.

–Después de 4 años dando clases en la Sorbona de París quise cambiar de país y me enviaron a Canadá; allí pedí una excedencia para estudiar música. Desde niña toco el órgano clásico y quería perfeccionarme.

–Le gusta estudiar, ¿eh?

–Sí. Dabas clase de música en la universidad de Montreal y estudiaba yoga y disciplinas orientales.Pero como necesito pruebas me fui un año a India con el que fue mi marido durante 30 años, otro matemático.

–¿Qué pasó en India?

–Viví seis meses en el sur ayudando a construir una ciudad nueva basada en las enseñanza de Shri Aurovindo, un maestro espiritual hinduista moderno.

–¿Qué aprendió?

–El poder de la meditación, el silencio y la contemplación; la vida en comunidad y el ideal de una vida nueva. Luego me encontré con otro maestro espiritual: Krishnamurti, al que había conocido en Nueva York. Con él aprendí cómo funciona nuestra mente.

–¿Y cómo funciona?

Se compone de dos partes: una muy activa, el mental inferior, y otra muy silenciosa, el mental superior,que está en contacto con la esencia de nuestro ser. El trabajo que debemos hacer si queremos estar en paz con nosotros y con los otros es controlar el mental inferior y vivir a partir del mental superior.

–Déme más pistas.

–Lo que hace que estemos constantemente dando vueltas a las cosas sin control, son los recuerdos del pasado que no fueron bien asimilados: memoria de tensiones tanto físicas como psicológicas. Esos recuerdos condicionan nuestra manera de pensar. Si se trabaja para liberarse de ellos, se tiene más acceso a la mente superior.

–¿Adónde fue después de India?

–A Estados Unidos para aprender psicología transpersonal, que estudia al ser humano desde el punto de vista físico, emocional, mental y transpersonal, que es el potencial inherente al ser humano.

–¿Y en qué consiste?

Si uno mira dentro de sí ve que tiene pensamientos, sentimientos y emociones, pero hay algo más: eso que desde hace milenios los seres humanos tratan de encontrar.

–¿Y con todo ese material decidió crear el instituto para el desarrollo de la persona?

–Sí, empecé por una pequeña clase con la intención de ayudar a la gente a que se conozca mejor, porque es la única manera de manejar la personalidad. Pretendo dar herramientas a las personas para que se sientan más a gusto consigo mismas y con el mundo.

–Déme la primera herramienta…

–Trabajar sobre los recuerdos, tomar conciencia de ellos y deshacerlos, desmenuzarlos.

Tenemos recuerdos olvidados, cosas que nos impactaron y que nos han condicionado negativamente.

–Más herramientas…

–Cuando se han deshecho esos nudos, la energía circula libremente por tu cuerpo y a partir de ahí se puede empezar a crear.

–¿Todos tenemos esa potencialidad?

Sí, todos poseemos un potencial extraordinario y lo que nos impide expresar esas cualidades en la vida diaria es esa falta de dominio sobre los pensamientos y las emociones; hay que armonizarlos.

–¿Y qué nos lo impide?

–Hay un comportamiento que es muy destructor para uno mismo y para los otros: el victimismo. Nos instalamos en el “pobre de mí, no puedo hacer nada, no es culpa mía…”.

–¿Y cómo se sale de ahí?

–Cambiando la forma de ver la vida. Si hay algo que no funciona, que no nos gusta, en lugar de gemir hay que pensar que lo que determina la vida no es lo que sucede, si no lo que elegimos hacer con eso que sucede.

–Hay cosas que se repiten en la vida y no dependen objetivamente de uno mismo.

–Cuando una persona crea y recrea la misma situación es porque hay algo dentro de él que le obliga a actuar de esa manera hasta que deshace ese nudo. Cuando lo deshaces, la situación cambia. Tenemos la posibilidad de vivir felices y libres haciendo el trabajo de conocer y dominar nuestra conciencia.

–Dénos un consejo…

–Encontrar unos minutos cada día para escucharse y hablar con uno mismo.¿Otro?

–Sí.

Escuchar a los otros antes de hablar es la única manera de comprender lo que hacen.

–Más.

–Cultivar el pensamiento de que uno dentro de sí tiene toda la fuerza y todo el poder de crear su vida como él quiera. El poder del pensamiento es fortísimo y el solo hecho de pensarlo va a reactivar ese poder.¿Otro?

–Vale.

–Haga todo lo que quiera hacer con amor. Cultive el amor sin condiciones.

Estoy convencida de que preocuparse en exceso de uno mismo envejece...

–Estoy de acuerdo. Hay que aprender a dominar las propias emociones para poder ocuparse de lo demás y de los demás.

Fuente: La Contra de La Vanguardia

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No es nada personal. Francesc Miralles

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La vida cotidiana pone a prueba el equilibrio emocional cada vez que nos sentimos ofendidos por otra persona. Puede ser alguien del entorno familiar, un jefe o compañero de trabajo, o incluso un desconocido que nos trata de forma que consideramos grosera.

A lo largo del día interactuamos con decenas de personas, lo cual brinda numerosas ocasiones para ofenderse y vivir con amargura. Porque lo peor de todo es que una vez producido el desencuentro, si no se hace nada para olvidarlo, el rencor puede quedar fluctuando por la cabeza durante horas… llegando a turbar incluso el descanso nocturno. En este artículo se va a ver por qué sucede y cómo poder deshacerse de este lastre.

El enfado ante las actitudes de los demás es una pura elección. Prueba de ello es que hay personas que no se inmutan por nada, mientras que otras saltan ante cualquier comentario, gesto o mirada que interpreten como hostil. ¿Dónde radica la diferencia entre unas y otras?

El doctor en psicología Martin Lyden opina que las personas susceptibles son aquellas que poseen menos empatía. Todo lo filtran según lo que harían ellas, y cualquier cosa que se salga de su propio código de conducta lo interpretan como un ataque.

Así, por ejemplo, a quien contesta los mensajes de su smartphone de inmediato le parecerá una falta de educación que el receptor no reaccione hasta varias horas después. La ofensa se basa en una mera interpretación, ya que el ofendido presupone que su interlocutor no tiene ganas de contestar, cuando tal vez sencillamente esté en una reunión de trabajo donde no puede hacerlo.

Otros motivos de ofensa pueden ser una respuesta demasiado seca por parte de alguien o bien un tono de voz inadecuado, entre muchas posibles razones.

Veamos qué sucede en la mente de alguien con “piel fina” ante una situación que considera de conflicto:

  • El comentario o acción desafortunados despiertan ofensas pasadas, que pueden degenerar en un infierno mental.
  • Merma de la autoestima debido al papel de víctima que asume el ofendido, a partir de la idea de que aquello ha pasado deliberadamente para humillarle.
  • Deseo de venganza ante el daño recibido, lo que puede derivar en una discusión o en un “silencio castigador” para hacer notar al otro que nos ha herido.
  • Aumento de la ansiedad ante el cóctel de emociones negativas que se van albergando.

Joan Garriga

(Destino)

Obra del pionero en psicoterapia gestalt y en constelaciones familiares en España, ayuda a desdramatizar todo lo que sucede a nuestro alrededor, poniendo énfasis en ganar y perder con igual naturalidad.

Ante la tortura que supone pasar por estos estados mentales, a menudo debido a una menudencia, el doctor Martin Lyden propone un remedio de choque: “El humor implica un replanteamiento de lo que ha sucedido. Reconocer una incongruencia en una situación puede ser humorístico y, por lo tanto, sanador”.

Uno de los grandes aprendizajes de todo ser humano es aceptar que las personas a nuestro alrededor nunca se expresarán como nosotros lo haríamos, ni se comportarán como esperamos, y no pasa nada.

Pensemos en lo que debe sentir la estrella de un equipo de fútbol cuando salta al campo rival en medio de una tormenta de silbidos e insultos. Estos deportistas no pierden la calma y pueden jugar perfectamente concentrados, lo cual demuestra que cualquier persona puede blindarse ante la hostilidad ajena.

Incluso cuando no es una percepción, sino una realidad contrastada por todos, tenemos la oportunidad de endurecer nuestra piel ante el ataque para que no nos afecte.

En una ocasión le preguntaron al Dalai Lama por qué no estaba enfadado con el Gobierno comunista chino, después de haber tenido que exiliarse, entre muchos otros percances. Su respuesta fue: “Si me enojara, entonces no sería capaz de dormir por la noche o de comer mis comidas en paz. Me saldrían úlceras, y mi salud se deterioraría. Mi ira no puede cambiar el pasado o mejorar el futuro, así que ¿para qué serviría?”.

Sin duda, un ejemplo extraordinario de lo que es tener la “piel gruesa”, que presenta las siguientes características:

  • La persona dedica poco tiempo a valorar cualquier posible roce o desaprobación.
  • Se centra en lo inmediato y, muy especialmente, en aquellas cosas y personas que le satisfacen.
  • No interpreta por qué una persona habla o actúa de cierto modo. Se limita a evaluar el hecho, de forma positiva o negativa, sin juzgar.
  • Es capaz de asumir críticas, por si le sirven para mejorar algún aspecto, y de desestimar las opiniones que no le resultan útiles.

Supuestamente basado en la sabiduría de los toltecas, en el best sellerLos cuatro acuerdos Miguel Ruiz dedica uno de ellos al lema: “No te tomes nada personalmente”.

Según este autor mexicano, hacerlo es una muestra de egoísmo, ya que parte de que todo gira a nuestro alrededor. En su opinión, además, esta manera de abordar la conducta de los demás es totalmente infundada. En sus propias palabras:

 

Cada vez que me siento ofendido, trato de levantar el ánimo de
tal forma que la ofensa no logre alcanzarlo”. Descartes

“Nada de lo que los demás hacen es por ti. Lo hacen por ellos mismos. Todos vivimos en nuestra propia mente; los demás están en un mundo completamente distinto de aquel en que vive cada uno de nosotros (…) Incluso cuando una situación parece muy personal, por ejemplo cuando alguien te insulta directamente, eso no tiene nada que ver contigo. Lo que esa persona dice, lo que hace y las opiniones que expresa responden a los acuerdos que ha establecido en su mente. Su punto de vista surge de toda la programación que recibió durante su domesticación”.

Ruiz entiende por domesticación todos los prejuicios e ideas preconcebidas que vamos acumulando a lo largo de la existencia. Y lo peor que podemos hacer ante una persona que nos ofende —de forma objetiva o no— es defender nuestras creencias, ya que con ello sólo lograremos aumentar y prolongar el conflicto.

“Cuando no tomarte nada personalmente se convierta en un hábito firme y sólido, te evitarás muchos disgustos en la vida”, afirma Ruiz. “Tu rabia, tus celos y tu envidia desaparecerán, y si no te tomas nada personalmente, incluso tu tristeza desaparecerá (…) Alguien puede enviarte veneno emocional de forma intencionada, pero si no te lo tomas personalmente, no te lo tragarás. Se vuelve más nocivo para el que lo envía, pero no para ti”.

La paz interior empieza cuando eliges no permitir que otra persona o evento controle tus emociones”. Proverbio oriental

Al final, el mundo será tal como se mire, ya que se puede fijar la atención en un amplio espectro de realidades. Cada persona con la que se interacciona es un conjunto de fortalezas y debilidades, es clara en unos aspectos y confusa en otros, acierta o falla en diferentes cuestiones vitales.

Nuestra relación con el mundo dependerá, por lo tanto, de lo que cada cual quiera ver en el prójimo. Nos podemos quedar con sus mejores virtudes o bien sentirnos heridos y decepcionados por aquella parte de los demás que no cumple las expectativas.

Tal como afirma Wayne Dyer: “Si eres objetivo, descubrirás que lo que en realidad te ofende es cómo consideras que deberían comportarse los demás. Sin embargo, por sí mismo, el sentirse ofendido no altera los comportamientos desagradables (…) Tu ego insiste en que tienes derecho a sentirte ofendido. Esos juicios derivan de una idea falsa de que el mundo debería ser como tú eres y no como es”.

Si dejamos de dictar rígidamente lo que los demás deberían sentir, pensar y hacer se pueden evitar muchos enfados y decepciones, y liberar así una energía preciosa para construir relaciones saludables desde la empatía, el humor y la serenidad.

 

La vida no es siempre justa

“Parafraseando algo que mi maestro Mordecai Kaplan solía decir, esperar que el mundo te trate bien porque eres una persona honesta es como esperar que el toro no te embista porque eres vegetariano. Me gusta pensar en ello no como una pérdida de inocencia, sino como el principio de la sabiduría, entender que puede que la vida no sea justa, pero nos ofrece toda clase de posibilidades y compensaciones.

Cuando nos sucede algo malo, nos sentimos castigados por el destino. Podemos llegar a pensar que todo el mundo ahí fuera es feliz y está sano, y que sólo nosotros sufrimos (…), pero nada más lejos de la realidad”. Overcoming Life’s Disappointments, de Harold Kushner.

 

Fuente: El País Semanal

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