MENOS ES MÁS. Jenny Moix

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Aligerar nuestra vida de objetos inútiles nos hará ganar espacio, tiempo y felicidad. No deberíamos ser esclavos de los artículos, ni comprar productos que no son necesarios.

“¿Cuántos objetos guardamos ‘por si acaso’? Es ridículo, porque nunca los utilizamos o ni siquiera recordamos tenerlos”

De tanto en tanto, la prensa nos inquieta con el descubrimiento de alguna vivienda donde los ocupantes, generalmente personas mayores, han convivido con una cantidad ingente de objetos inservibles, cachivaches, periódicos acumulados, basura… Son personas afectadas por el síndrome de Diógenes. Son los casos más conocidos, pero los menos típicos. La mayoría de las personas se limitan solamente a acumular objetos que no utilizan. Por ello, los expertos prefieren emplear el término de “acumuladores compulsivos”.

Las patologías suelen ser exageraciones de comportamientos “normales”. Siempre hay algo en ellas donde el resto nos sentimos identificados. ¿Cuántos objetos hay en nuestra casa que nunca utilizamos?. Tenemos muchos por si acasos. “Este vestido que no me puedo abrochar no lo tiro, por si acaso adelgazo”; “la vieja tostadora no la reciclo,por si acaso la nueva un día se estropea”; “conservo este papel tan bonito por si acaso un día lo necesito para envolver un regalo”…

Al final, utilizamos muy pocos objetos para ese hipotético futuro. Lo más ridículo de nuestro comportamiento por si acaso es que a veces llega el día en que realmente ese trasto nos puede ser útil, ¡pero no nos acordamos que lo tenemos! porque está escondido entre miles de bártulos. Entre ellos, algunos pertenecen a la categoría de recuerdos significativos que queremos que nos acompañen el resto de nuestras vidas. Ejemplo: las facturas de la luz del año en el que nos casamos. No es que sean muy románticas, pero si las encontramos en un cajón, nuestro corazón puede resistirse a tirarlas porque, de alguna manera, forman parte de nuestra vida.

Lo que acumulamos en casa es un retrato de nuestro estado emocional.

Las personas que han pasado hambre tienen tendencia a guardar alimentos por si vuelven a vivir algo parecido. Guardar de forma exagerada pensando en el futuro puede indicar un cierto miedo difuso a lo que vendrá. Vivir rodeados principalmente de recuerdos del pasado puede surgir de una nostalgia muy profunda que nos impide disfrutar del presente.

El estado de nuestra casa refleja nuestro estado emocional. Hay personas que al pasar por una época de confusión ordenan sus hogares. Al hacerlo, ordenan sus ideas porque durante ese proceso deben tomar decisiones. Si tiramos ese vestido que hace años que no nos entra, estamos aceptando nuestro peso. Si para dejar espacio nos desprendemos de esa colección de revistas que tanto nos costó completar, estamos cerrando una carpeta para abrir otra nueva.

Hay personas que no se atreven con algunos cajones, ni los abren. Es como aquellos que tienen fobia a los ascensores, la terapia implica subirse a uno. Para algunas personas, arreglar un cajón puede ser tan terapéutico como para otras subirse a un ascensor. No podemos consentir que ningún cajón se resista.

Quejarnos por falta de espacio en nuestras viviendas es común. Desprendernos de trastos es una ganancia que a la mayoría nos irá bien. Ganaremos espacio y tiempo. Muchos de mis pacientes con dolor crónico, sobre todo mujeres, me cuentan que, como limpiar les aumenta el dolor, han decidido despejar las estanterías de adornos y quedarse con unos pocos. Sabia conclusión. No podemos ser esclavos de los ornamentos de nuestro hogar.

DESPRENDERNOS DE LOS TRASTOS INÚTILES

“El hombre más rico del mundo es aquel que puede renunciar a la mayoría de las cosas” (Rabindranath Tagore)

Randy Frost, psicólogo especialista en “acumuladores compulsivos”, descubrió cómo estas personas suelen ser “hipersentimentales” en relación con sus bienes. Cada botón usado, cada bolígrafo vacío se siente como parte de la propia persona, de la propia historia. Tanto significado emocional poseen los objetos para ellos que se sienten imposibilitados para tirarlos.

A los que no sufrimos esta patología también nos cuesta tirar, porque un cachivache, para nosotros, es algo más. Por eso es útil pedir ayuda a algún amigo que nos haga ver que ese chirimbolo es inútil. Lo hizo Maruja Torres y compartió la experiencia en las páginas de este dominical: “Es lo que me dijo mi amigo N. cuando estuvo en casa ayudándome a desprenderme de lastre. –Nada como un cúter… Así que me senté a su lado y destruí parte de mis recuerdos, manías y agobios”.

Tirar no es fácil porque tenemos que luchar con la ligazón emocional y enfrentarnos a nuestras tendencias más ancestrales. Acaparar es innato a la evolución humana. Nuestra supervivencia como especie se ha visto muy ligada a nuestra capacidad de conservar alimentos. Los neurólogos John BlundellJac Herberg demostraron que el instinto de acumulación se origina en las zonas cerebrales subcorticales, filogenéticamente más antiguas. Para desprendernos de objetos existen recursos mentales que nos ayudan. Una amiga me comentaba que cuando ponía orden a su armario, era tajante. Si una prenda de ropa no se la había puesto en dos temporadas, se deshacía de ella.

Trasladarse de vivienda suele ser la mejor oportunidad para hacer limpieza a fondo porque normalmente los criterios para tirar suelen ser más rotundos. No vamos a envolver algo, transportarlo, desenvolverlo y guardarlo de nuevo si realmente pensamos que no nos va a servir para nada. Otro recurso mental puede consistir en pensar que eso que para nosotros es un libro ya leído, un pantalón que no nos ponemos nunca, un juguete con el que nuestros hijos ya no tienen edad para jugar, puede alegrar a otras personas.

NO ADQUIRIR OBJETOS QUE NO NECESITAMOS

“Cuán numerosas son sin embargo las cosas que no necesito” (Sócrates, de paso por el mercado de Atenas)

No sirve desprendernos de objetos si al mismo tiempo adquirimos otros. Desgraciadamente, estamos programados para comprar. Pensamos que lo que está en el escaparate va a aumentar nuestra felicidad. Luego comprobamos que no, pero seguimos comprando empujados por esa sensación. El placer no se encuentra en el producto, sino en la misma conducta. Algunos estudios demuestran cómo se iluminan las áreas cerebrales ligadas a los circuitos de recompensa cuando vemos los objetos que compraremos.

Los casos más extremos son los compradores compulsivos, que adquieren constantemente cualquier tipo de artículo que no suelen ni estrenar y acaban arruinados. Se calcula que en España son unas 400.000 personas, mayoritariamente mujeres. Los que no somos compradores compulsivos podemos sentirnos identificados.Antes de quedarnos con algo, deberíamos preguntarnos: ¿realmente es necesario? ¿Cuánto espacio ocupará? ¿Supondrá tiempo su mantenimiento?

Otra pregunta indispensable es: ¿lo necesitamos o lo queremos para AHORA? Vemos un libro que nos parece interesante y lo compramos, pero resulta que ya hemos adquirido muchos de esta forma y lo ponemos encima del montón para que espere su turno. No obstante, llega el verano, y esos libros que hemos acaparado durante el invierno no nos apetece leerlos, así que compramos otro que en este momento nos atrae más. Conclusión: los libros no desaparecen de las librerías, así que mejor ir comprándolos a medida que los leemos. Y eso lo podemos aplicar a todo. Como los productos electrónicos.

Estamos en una sociedad en la que, aunque no compremos, los objetos se nos pueden acumular igual. Resulta que los tarros del yogur vienen decorados de tal forma que nos da no sé qué tirarlos, la caja del regalo es tan bonita como el propio obsequio, el jabón del hotel nos resulta imposible no llevárnoslo… Pensemos que todo lo que acopiamos lo vamos metiendo en una especie de mochila imaginaria y quizá el peso que sintamos nos disuada de nuestro comportamiento recolector. Descarguemos todo lo que podamos nuestra mochila, soltemos lastre y nos sentiremos más livianos.

SABER VIVIR CON POCO

1. PELÍCULAS

– Up, de Pete Docter.

– Up in the air, de Jason Reitman.

2. LIBROS

Menos es más… Disfrútalo, de Michael Simperl. Urano, 2006.

Un ejemplo de sabiduría

Cuentan que un viajero fue a visitar a un sabio maestro. Su humilde morada se encontraba prácticamente vacía, solamente tenía una cama, un cuenco para la comida y poco más. El visitante observó sorprendido esa austeridad y le preguntó:

“¿Cómo es que vive con tan poco?”. A lo cual el sabio respondió:

“Tú también vas con una mochila muy pequeña”. Ante estas palabras, el viajero alegó:

“Pero es que yo solo estoy de paso, estoy viajando”, a lo cual el maestro añadió:

- “Yo también”.

Fuente: el país semanal

 

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“Celebra cada momento” Lou Marinoff

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Tengo 60 años. Soltero, un hijo. Nací en Canadá y vivo en el bosque, a una hora de Nueva York, donde soy profesor y catedrático de Filosofía en el City Collage. Aconsejo a líderes mundiales. Nos gobierna la economía, no la política. Hay algo más en nosotros aparte de carne.

Sereno y feliz

Cuando se le acabaron las becas y el dinero, el joven Marinoff no tuvo más remedio que refugiarse en una cabaña en el bosque. Ahora vive en una cabaña muuuucho más grande, de la que sale para impartir sus clases y aconsejar a líderes mundiales, presidentes de compañías que figuran en el ranking de Fortune 500 y premios Nobel. Su compañía es apreciada, y no me extraña, este solitario tiene don de gentes y regala simpatía. Quizá hayan influido sus 11 años de formación taoísta con el gran maestro Sing Ming Li. Si uno está en armonía con el mundo, dice, es imposible ser infeliz. Publica El poder del Tao (Ediciones B), el camino que Lao Tse dibujó hace más de 2.500 años para vivir sereno y feliz.

Bonita corbata…

Gracias, la llevo para recordar el camino del Tao.

… Muchos yin-yang pequeñitos.

Es el centro de la filosofía taoísta. En Occidente dividimos todo lo conocido en opuestos: día y noche, bueno y malo… Para los chinos todo está en equilibrio: la oscuridad contiene la claridad y viceversa. Es un concepto importante, tiene implicaciones en todos los campos.

Sorpréndame.

En toda pérdida (amor, trabajo, posesiones) hay algo de ganancia. Hay que conectar con esa parte beneficiosa de las situaciones negativas. La adversidad es una prueba de la fortaleza del carácter. Superar las adversidades te hace más fuerte y más sabio.

Las enseñanzas de Lao Tse (siglo VI a.C.) ¿todavía son válidas?

Más que nunca. El Tao se fundamenta en tres ideas filosóficas valiosas. La primera es la complementariedad: todas las cosas forman parte de un todo, cualquier acto que se acometa tendrá repercusiones.

Pero estamos condenados a actuar.

Sí, y debido a la sociedad, las costumbres, las leyes…, la senda de la acción es muy confusa, el Tao propone fluir, y hay un ejemplo muy llamativo en Holanda, donde han descubierto cómo reducir accidentes y atascos.

¿…?

La solución al caos de la convivencia de coches, peatones, bicicletas y tranvías se llama espacio compartido. Han eliminado todas las señales de tráfico, pasos de peatones e intersecciones controladas. ¡Y funciona! Librarse de todas esas sendas definidas en exceso permite que todo fluya.Y tiene que ver con la segunda gran lección: la armonía.

Todos la buscamos.

Se alcanza equilibrando la diversidad, no imponiendo una uniformidad. Nacemos como un bloque intacto, luego la vida te va tallando y haciendo que adoptes formas extrañas. Para Lao Tse se trata de volver a ser ese bloque intacto, es decir, que las fuerzas exteriores no te modifiquen. Y no es una teoría, es una práctica.

¿Y en qué consiste?

Regular la respiración, apagar la mente. Si dependes de la mente, del ego, tu estado será como el tiempo: variable, ahora estoy triste, ahora contento.

Pero la vida es cambio continuo.

Sí, esa es la tercera lección. Los taoístas fueron los primeros en darse cuenta de que los cambios son legítimos, no accidentales. Hay que volverse flexible. La mayoría de la gente es rígida, y eso es causa de infelicidad. Uno cree que el mundo tiene que ser de cierta manera y cuando el mundo no encaja en esa idea no sabes cómo afrontarlo.

¿Qué palabras del I Ching han influido más en su vida?

“No aventurarse a adelantarse al mundo”, saber decidir cuándo actuar y cuándo no actuar. A veces has de saber retirarte a tu interior, y eso implica modestia y humildad. Cuando terminé la carrera y me quedé sin becas y sin dinero me retiré a una cabaña en el bosque. Prácticamente me autoabastecía: pescaba, cultivaba…

¿Fue feliz?

Fueron los dos mejores años de mi vida. Escribí la tesis y una novela. Diez años después me invitan a Davos para hablar con los líderes mundiales. De ser invisible he pasado a la montaña mágica.

¿Cómo saber cuándo actuar y cuándo no?

Haz bien lo que haces y la gente te descubrirá e irá en tu búsqueda. Y eso te convertirá en una persona más feliz. No hay que forzarse a estar en el mundo, no hay que ir contra el Tao.

¡Pero si el Tao es indefinible!

Cierto, es un camino en el que cada uno es su propio barómetro: si estás infeliz o insatisfecho, estás yendo en contra del Tao. Una de las claves de la serenidad taoísta es la capacidad de entrar en contacto con nuestro complemento interior. El yang es creativo, asertivo y racional. El yin es receptivo, flexible, amable e intuitivo.

Lo femenino y lo masculino.

Si en una relación hombre y mujer descuidan sus complementos interiores, corren el riesgo de convertirse en polos uno de otro.

“Lo débil puede vencer a lo fuerte y lo blando a lo duro”.

Es una de las mejores enseñanzas. Lao Tse nos invita a ir por la vía blanda, es más poderosa. El agua, yin, fluye, no tiene una forma definida, pero pulveriza las rocas. Los labios son los que protegen los dientes.

¿Cuáles son los tres venenos del Tao?

La ira, la envidia y la avaricia, porque impiden la felicidad. La ira convertida en acción se multiplica. Pero si cuando estás enfadado te detienes, desactivas la ira.

No hay nada como tomar perspectiva.

Le preguntaré lo mismo que a mis alumnos: “¿Cuál es la causa principal de la muerte?”.

El nacimiento.

Exacto, todo lo que nace muere, sólo es cuestión de tiempo. La vida es un maravilloso regalo temporal, y cuando recibimos un regalo debemos ser agradecidos. Y puesto que todo regalo de vida viene con fecha de caducidad, cada momento es valioso.

Sí, hay que celebrarlo.

Mientras considere que hay que celebrar la vida cultivará el bienestar. El problema surge cuando lo que tienes lo das por hecho, entonces dejas de valorarlo y de agradecerlo y el bienestar se diluye.

Fuente: La Contra


 

 

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Coaching de Identidad. Despertar el héroe interior

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Según un mito universal, todos llevamos un héroe en nuestro interior, esperando el momento crítico para actuar. Y es entonces cuando el héroe emprende un viaje, se enfrenta a dragones y descubre el tesoro de su verdadera identidad.

En la vida, si únicamente nos limitamos a seguir roles sociales convencionales en lugar de emprender nuestros viajes, experimentamos una sensación de vacío interior y de falta de sentido. Cada persona tiene algo único que puede aportar al mundo, el reto es ser capaz de descubrir y expresar ese potencial de la manera más adecuada. Las personas más felices son siempre las que arriesgan lo suficiente como para ser ellas mismas.

El coaching aplicado a nivel de identidad, permite tomar conciencia de quién eres realmente, porqué haces lo que haces y cómo puedes hacerlo para conseguir lo que de verdad te importa. Los métodos empleados en este curso-taller de coaching incluyen modelos y técnicas inspirados en la hipnosis ericksoniana, la PNL y la psicología de los arquetipos (según Carl Jung, Joseph Campbell, James Hillman y Carol Pearson).

 

IMPARTIDO POR

Dr. Alex Santos

Médico Hipnoterapeuta, Trainer en PNL

 

FECHAS Y HORARIOS

23 y 24 de mayo

Viernes de 17h a 21 h.

Sábado de 10h a 14 h.Precio: 95€

 

INSCRIPCIONES

www.institutokern.es

 

 

 

 

 

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Dentro de ti están todas las respuestas. Sir John Whitmore.

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Usted es un «coach», dice…

Sí.

O sea, un entrenador (coach, en inglés).

Sí, pero no necesariamente de deportistas, ¿Eh?

Ah… ¿Y a quién entrena, entonces?

A usted, si quiere. A cualquiera. A ejecutivos de empresas… Soy entrenador de sus aptitudes, de sus talentos, de su potencial… A ese proceso le llamamos «coaching».

No acabo de entenderlo…

Es que el «coaching» es más fácil practicarlo que explicarlo.

Ensaye una definición de «coaching».

Consiste en ayudar a alguien a pensar por sí mismo, a encontrar sus respuestas, a descubrir dentro de sí su potencial, su camino al éxito… sea en los negocios, en las relaciones personales, en el arte, el deporte, el trabajo…

Suena muy bien, pero sigo sin verlo…

Lo mejor es que le explique un caso.

Gracias.

Estaba yo dando una clase de tenis y…

¡Entonces sí entrena a deportistas!

Verá, es que todo esto del «coaching» empezó cuando leí en 1975 un libro de Tim Gallwey:Inner game of tennis (El juego interior del tenis). Gallwey aplicaba al tenis las nuevas tesis psicológicas que bullían en California, lo de «está en paz contigo mismo, sé feliz…», y Tim añadía: «…y serás más eficiente, ganarás al tenis». ¡Él aplicó todas esas técnicas al entrenamiento deportivo!

Y usted, ¿Se puso a dar clases de tenis?

En 1978 fundé The Inner Game (el juego interior), una escuela de entrenamiento deportivo con las técnicas de Tim: Tenis, esquí…, y pronto empezamos a aplicarlas también a directivos de empresas británicas.

Y nació el «coaching».

Sí: Nos quedamos con el apelativo deportivo de «coach»… porque a los británicos les aterraba aquel concepto de «juego interior».

Volvamos al caso, a la clase de tenis…

Sí. Estaba yo entrenando a una señora en su servicio, en su saque. Y vi que, después de cada saque, ella daba unos pasos hacia atrás. Un entrenador normal le hubiera dicho: «No te vayas para atrás». Pero en «coaching», no.

¿Ah, no? ¿Qué hacen?

Preguntas. El «coach» pregunta y pregunta…¡Y es el interesado quien encuentra las respuestas dentro de sí! Eso lo hacía Sócrates… ¡Dentro de ti están las respuestas!

¿Qué le preguntó a la señora tenista?

«¿Qué notas tras hacer el saque?» Ella iba diciendo cosas. «¿Y qué más?», repreguntaba yo. Y más cosas. «¿Y qué más?» Hasta que descubrió —ella sola— que se iba para atrás. «Ah —le dije—, y ¿Cuántos pasos te vas para atrás?» Y empezó a calibrar esa distancia ella misma. Y, acto seguido, a controlarla: Y cada vez que sacaba se iba un poco menos hacia atrás. Hasta que dejó de hacerlo.

Buen «coach», usted: Felicidades.

Espere: Un día, después de un saque, ¡Se fue hacia delante! Y, entonces, una sonrisa enorme se dibujó en su cara. Y me dijo: «¡Es la historia de mi vida! Ante cualquier problema, siempre he dado un paso atrás. ¡Y qué bien me he sentido ahora, al ir hacia delante! ¡Así viviré el resto de mi vida!». Bien, pues eso es el «coaching», y este ejemplo serviría igual para el mundo de los negocios.

¿Se había encontrado a sí misma?

Y dijo: «¡No puedo esperar para que mi marido lo sepa: Corro a casa!». ¡Pobre marido, pensé yo, ja, ja, ja…! Se trata de que cada uno encuentre su yo, que cada uno se pregunte: «Yo, realmente, ¿Qué quiero?». Si respondes a esta pregunta, tendrás un sentido, y luego calibrarás todas las vías posibles para alcanzar ese objetivo: Elige una.

¿Y usted conoce ya su yo verdadero?

Yo era un estúpido, muy estúpido… Y ahora no soy perfecto: ¡Siempre hay que mejorar, hay que seguir «entrenándose»! Hasta el mejor de los deportistas de elite lo hace, ¿No? ¡Siempre hay terreno para mejorar!

¿Por qué dice que fue un estúpido?

A los 19 años decidí pilotar coches de carreras. A los 28 años intuí por qué: Veía a mis padres tan grandes…, que quise competir, y competí conmigo mismo. Cuando ya me había probado, lo dejé, y me metí en negocios. Tuve éxito: Una casa en el Caribe, otra en Londres, mi avioneta… ¡Lo tenía todo!

¿Y dónde está la estupidez en todo esto?

¡Yo sólo «tenía»! Y viví mi «crisis de sentido»… Nos pasa a todos. Empiezas a preguntarte por qué haces lo que haces, eludes la respuesta, las preguntas siguen creciendo, hasta que chocas contra ellas. Eso puede sucederte suavemente, o a lo bestia. En mi caso fue a lo bestia, y tuvo forma de mujer.

¿Me lo cuenta, por favor?

Mmm… Era una actriz negra jamaicana. Una Naomi Campbell en interesante. Sus novios anteriores habían sido Bob Marley y Marlon Brando… Yo era rico, divorciado…

¡Todo perfecto!

Sí, todo perfecto: Mi casa del Caribe, las palmeras, el sexo… Y ella me preguntó: «Y tú, ¿Quién eres?». Yo decía: «Piloto de carreras, empresario, esto, lo otro…». Y ella: «Ya, ésos son tus ropajes, pero tú ¿Quién eres?». Y empecé a sentirme mal. Enfermé. Tenía algo grave. Volamos a Londres, de urgencia: Meningitis. Estuve a punto de morir. Yo era un esqueleto, olía mal, estaba horrible, incapaz… Ella me leía libros de Herman Hesse que alimentaron mi espíritu. Ella y mi ex mujer estuvieron a mi lado. Entendí: Yo vivía una vida falsa. Lo importante era el amor incondicional de esas mujeres, y mi espíritu.

Y hoy…, ¿Cuál es hoy su objetivo?

Yo ya sé que el mío es ayudar. Hoy sé que ésa es mi riqueza. Cuando noto que he hecho algo por mejorar un poco la vida de otro, ¡Siento en mí que no hay nada más grande!

Fuente: La Contra

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La atención es como un músculo mental que se fortalece a medida que se ejercita. Daniel Goleman

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Daniel Goleman, autor de ‘La inteligencia emocional’

Tu enfoque determina tu realidad…

Eso dice Yoda en La guerra de las galaxias, y cualquier científico cognitivo estaría de acuerdo con él.

No es filosofía de vida…

No. Nuestra realidad cognitiva es algo que construimos momento a momento y que empieza  con la atención, es decir, aquello de lo que te das cuenta y aquello de lo que no te das cuenta.

La atención es siempre selectiva.

Es vital para navegar por la vida, y hay tres focos esenciales: el mundo externo, el mundo interno y el mundo de los demás.

A menudo no la controlamos

Resulta impactante ver la diferencia que se produce en el cerebro cuando nuestra atención está enfocada o cuando está determinada por las emociones. Saber hacia dónde va nuestra atención y por qué es clave.

Y a menudo las emociones nos invaden.

Eso es lo que sucede, se trata de un secuestro emocional: el centro de las emociones en el cerebro, un área muy primitiva situada entre los oídos, se activa e invade la región prefrontal derecha, que es la que determina nuestro enfoque consciente de las cosas.

¿Y cuánto dura ese secuestro?

Si está muy enfadada por el comentario de su jefe, su amiga o su novio…, tres días después, aunque crea que ya pasó, esa emoción seguirá mandando.

Vaya

Pero la atención es como un músculo mental que se fortalece a medida que se ejercita. Memorizar desarrolla ese músculo. Y advertir el momento en que nuestra mente empieza a divagar y llevarla una y otra vez hacia nuestro objetivo equivale mentalmente al levantamiento repetido de pesas.

Explíqueme el ejercicio básico

Lleve su atención a la respiración, cuando su mente se distraiga sea consciente y vuelva a la respiración, vuelva a centrarse. Repita a diario ese ejercicio y aprenderá a distanciarse de las distracciones y luego lo podrá aplicar a las emociones.

¿Las emociones llegarán igualmente pero las trataré de otra manera?

Exacto, en lugar de pensar que su jefe es un idiota, pensará: “Vaya, otra vez estoy enfadada”. Y la diferencia es grande.

También es frustrante

Reconocer que otra vez estás enfadado te permite tener mayor libertad interior, te puedes recuperar mucho más rápidamente de ese enfado. Y con la mente clara y tranquila puede que se te ocurra una buena estrategia; por ejemplo, coger el currículum de tu jefe y enviarlo a un cazatalentos.

La voluntad es el destino.

Eso es lo que demuestran las investigaciones. El autocontrol infantil, ser capaz de aplazar la recompensa, ha demostrado ser un predictor del éxito financiero más fuerte que el CI o la clase social de la familia.

¿Qué más ha descubierto?

Me di cuenta de que todos los aspectos de la inteligencia emocional dependen de una manera esencial de la atención, incluida la autoconciencia.

¿Qué tiene que ver la conciencia de uno mismo con la atención?

La autoconciencia representa un foco esencial que nos conecta a los sutiles murmullos internos que nos ayudan a navegar por la vida. En ese mecanismo interno de control se asienta la diferencia entre una vida a la deriva y otra bien orientada.

¿Hay que escuchar a las tripas?

En la región subcortical, mucho más conectada con las vísceras que con las áreas verbales, nuestro cerebro guarda las sensaciones más profundas de propósito y significado.
Tenemos una voz interior que sabe más que nuestra mente y que nos habla a través del cuerpo, de las sensaciones viscerales. Cuanto más adecuadamente interpretemos esos mensajes, mejor será nuestra intuición.
El 99% de nuestros pensamientos o gestos son inconscientes.
Hay dos tipos de mente, la que nosotros escogemos y la que escoge por nosotros.
La cuestión crucial es qué hago con esa parte de la mente que sí puedo controlar conscientemente, ahí entra en juego la atención.

Pero el gesto precede a la palabra

La lectura de metamensajes transmitidos por canales no verbales se produce de manera instantánea, inconsciente y automática. El impacto de esos mensajes ocultos es muy poderoso; por ejemplo, la probabilidad de que una pareja siga junta es menor si, durante
una discusión, uno repite expresiones faciales fugaces de disgusto o desprecio.

¿Hay que intentar ser positivo?

Sí. De hecho, hablar de sueños y metas positivas estimula centros cerebrales que nos abren a nuevas posibilidades.

Nuestra atención suele estar en varios sitios a la vez: puedo escucharle sin dejar de ver lo que nos rodea.

Está describiendo la conciencia abierta, una riqueza. Es como la mente errante, que desde el punto de vista de la concentración es una pérdida de tiempo, pero es crucial para la creatividad: sólo cuando la mente está errante podemos llegar a relacionar dos cosas que antes nos parecían inconexas.

Fuente: La Contra

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